Bien realizados, pocos ejercicios pueden ayudar a darles color (tonos: altos, bajos, etc.) y calor a la voz (matices o cadencia: sensual, gruñón, burlón, nfantil, rudo, etc.)
1. Lea un párrafo con voz natural (volumen regular); luego, vuélvalo a leer muy quedo (casi susurrando); y, después, léalo con toda intensidad de voz. Proceda igual con frases musicales o con canciones.
2. Tome una poesía e interprétela ; (dígala con sentimiento). Inspírese y recite un poema con las inflexiones de voz necesarias para captar su mensaje. Seguidamente, vuélvala a leer; pero, esta vez, alternando el volumen de su voz : un verso piano y un verso fuerte. También se puede hacer con canciones.
3. Tome diversas frases interrogativas (?), admirativas (!) y de suspenso (...). Léalas o dígalas con el sentido que indican los signos respectivos
| Basta. Detengamos la injusticia !
La besó apasionadamente; y, entonces ...
Cuánto tiempo hace que no besas a tu madre ?
Repítalas cada vez de diversa forma, con otra entonación. Recuerde las connotaciones.
Con las mismas palabras usted puede expresar muchas cosas, de acuerdo con la entonación:
! Qué profesional ! (Admiración que aprueba la gran calidad)
! Qué profesional ¡ (Admiración que critica la mala calidad)
Que profesional ...! (Frase burlona)
¿Qué profesional? (pregunta a que profesional se refiere)
¿Qué? ... ¿profesional ? (doble pregunta que expresa duda)
¿Qué? ... profesional ! (pregunta y afirmación admirativa)
Note la variedad de connotaciones o sentidos que usted puede dar a una palabra, solamente con cambiar la entonación o modulación de su voz.